Te explicamos los 10 principales cuidados que necesita un bebé recién nacido una vez está en casa
Después de pasar por todo el proceso del embarazo y parto, llega la tarea más importante: cuidar de nuestro bebé recién nacido. Pero, a menudo los padres primerizos tienen ciertas dudas sobre qué cuidados tiene un recién nacido. Por ello, a continuación os explicaremos los principales, para que no haya dudas.
Seguramente en el hospital os hayan explicado los principales cuidados que debéis hacerle a vuestro bebé cuando lleguéis a casa, a los que seguramente también se habrán sumados los recomendados por amigos y familiares. Al final, y es muy normal, algunos consejos se contradicen con otros, por lo que no acaba de quedarnos claro qué es exactamente lo que debemos hacer.
Depende de si ha sido parto natural o por cesárea, llegaremos a casa con nuestro bebé recién nacido unos días antes o después. Normalmente, en situaciones en las que todo haya ido bien, no debería exceder de cuatro días, para los casos de cesárea.
Es a la llegada a casa cuando nos enfrentamos a los primeros cuidados que necesita nuestro bebé, ya que en el hospital es el personal quien, al menos en gran parte, se habrá encargado de ellos.
Bueno, sin más dilación, pasamos a enumerar los 10 cuidados principales que necesita un bebé recién nacido en su llegada a casa.
1.- Cura del cordón umbilical
Uno de los cuidados de nuestro hijo en los días que estamos ingresados en el hospital es el del cordón umbilical, del cual se encarga el personal médico del centro donde hayamos dado a luz. A nuestra marcha, si es que no os lo han explicado con anterioridad, es conveniente preguntar cómo debemos hacer dicha cura, al margen de las indicaciones que nuestros familiares y amigos nos hayan indicado previamente.
La cura del cordón umbilical suele realizarse una vez al día y de forma diaria, hasta que el cordón se desprenda por sí solo. Para que esto suceda correctamente, el cordón umbilical ha de estar seco. El cómo realizar la cura varía en función en hospital, pero normalmente la más generalizada es la de curarlo con alcohol de 70º y con ayuda de una gasa.
Pero, que no cunda el pánico si se desprende prematuramente, en cuyo caso deberemos consultarlo con el pediatra, que valorará lo que debemos hacer en función del estado del ombligo de nuestro hijo. Siempre, ante cualquier anomalía que podamos ver que sucede con el cordón umbilical, como por ejemplo que supure, debemos consultarlo con el pediatra, ya que puede desembocar en una infección.
Hay que tener en cuenta que, hasta que no se desprenda el cordón, no podemos sumergir al bebé en agua. Es decir, que a la hora del baño, el ombligo, con su correspondiente cordón umbilical, debe permanecer fuera del agua, promoviendo con ello que se seque, como comentábamos antes. Una vez terminado el baño, es muy importante por esta misma razón, el secarlo muy bien, para posteriormente proceder a su cura.
2.- Cortarle las uñas
Simplemente leyéndolo parece una tarea fácil, ¿Verdad? Pero la cosa cambia cuando nos disponemos a ello y nos encontramos con unas uñas todavía más diminutas y frágiles que lo que nos habían parecido hasta ahora.
Es necesario cortar las uñas al recién nacido para que, en la medida de lo posible, no se arañe la cara y se genere pequeñas heridas. Si tiene heridas, podéis limpiárselas con suero fisiológico. En este punto existe mucha controversia, y es el de tapar las manos al bebé.
Algunas personas son partidarias de hacerlo ante posibles, o ya existentes, arañazos en la cara. Otras personas, en cambio, prefieren no tapárselas para que puedan tocar las cosas, a sus padres o a ellos mismos, con el fin de explorar. En el caso de las cubrir las manos, se suelen utilizar una manoplas que sin dificultad podréis encontrar en cualquier tienda especializada en bebés o, también podéis adquirir pijamas que llevan un puño que se puede incorporar a modo de manopla.
Sea cual sea la opción elegida, no exime la tarea de cortarle las uñas al recién nacido. En primer lugar, hay que tener en cuenta que no hay que cortarlas como lo hacemos los adultos en la mayoría de ocasiones, es decir, al ras. En el caso de un recién nacido hay que dejar algo de margen y cortárselas más a menudo.
Otro punto muy importante a tener en cuenta es el material que vamos a utilizar. En los primeros meses, se recomienda utilizar una lima, la cual pasaremos cuidadosamente en una sola dirección, es decir, nuevamente dejando de hacerlo como lo hacemos los adultos.
Cuando ya es un poco más mayor o, simplemente, porque no termináis de haceros con la lima, se pueden utilizar cortauñas o tijeras. Aquí también hay diferentes opiniones. Si no sabéis cuál elegir, simplemente probar las dos opciones y elegir la que más os guste. Claro que, se trata de cortauñas y tijeras adaptadas a su edad. En el caso de las tijeras, cuentan con una especie de punta redonda y, en el caso del cortauñas, es como los de los adultos pero en versión pequeña. Actualmente, venden unos packs como estos donde vienen diferentes utensilios para realizar esta tarea, o esta otra opción de Philips Avent que viene con los accesorios necesarios para la higiene y cuidado diario del bebé.
Ah, y una cosa más, a los bebés les crecen las uñas muy rápido, es decir, que no os alarme el tener que cortarle las uñas cada semana o incluso cada menos.
3.- Cuidado de los ojos, nariz y orejas
En este punto también existe multitud de opiniones sobre cómo proceder. En el caso de la cara en general, conviene lavarla a diario, como hacemos nosotros. En el momento del baño, le lavaremos la carita con la propia agua. Una vez terminado el baño, si vemos que tiene legañas, procederemos a quitárselas con una gasa y suero fisiológico, el cual os recomendamos que tengáis en formato monodosis para mayor higiene y comodidad a la hora de transportarlo.
En cuanto a la nariz, hay muchas personas que optan por los lavados nasales diarios, con el fin de que los mocos se ablanden, pero lo cierto es que tampoco es algo muy conveniente. En el caso de que el pediatra nos indique que tiene mocos a la hora de oscultarle los oídos, que entonces sí deberemos hacer dichos lavados nasales con mayor frecuencia, en la práctica diaria, no es necesario realizarlos. Si tiene mocos, podemos extráerselos con una gasa o una simple toallita. También, puede utilizarse un aparato que es como un aspirador para retirarlos, bien sea manual o eléctrico, así como el uso de unas pinzas especiales con punta de silicona para poder acceder a algún moquito que se haya quedado muy pegado.
En el caso de las orejas, no se recomienda introducir nada dentro, bien sea bastoncillos u otras utensilios. Pero lo cierto es que en algunas ocasiones no podemos eliminar la cera que podemos ver dado que trata de unos orificios realmente pequeños. Por tanto, en el caso de usar bastoncillos, que sean de los de bebé que tienen la forma para ellos. Si optáis por utilizar los típicos aspiradores, debéis lavarlos muy bien después para el siguiente uso, eliminando por completo todo resto de cera que pueda haberse quedado en el interior del artilugio. Si preferís quitárselo manualmente, es decir con nuestro propio dedo, deberéis realizarlo con una gasa para que los resto de cera queden impregnados en ella.
En el mercado, existen soluciones de todo tipo para llevar a cabo la higiene tanto nasal como de los oídos del bebé. En el caso de los aspiradores eléctricos que venimos comentando, normalmente suelen valer para ambas cosas, ya que incorporan varios cabezales destinados a los diferentes usos, como por ejemplo estos.
4.- Las cremas
Básicamente nos hará falta una crema hidratante, específica para bebés, para el cuerpo y otra crema, también específica para bebés y siendo aún más cuidadosos con nuestra elección, para la cara. Estas son las dos cremas que necesitaréis a diario, al margen de las del pañal, que pasaremos a comentar también a continuación.
Es especialmente importante prestar atención a la hora de la elección de la crema para nuestro bebé, en concreto, en el tipo de piel que tiene nuestro hijo. Es decir, que por ejemplo si se trata de una piel sensible o con tendencia atópica, deberemos adquirir una crema de cuerpo y de cara acorde a ello.
La aplicación debe realizarse una vez lo hayamos secado después de salir de la bañera. Tampoco hace falta embadurnarle en exceso, pero sí que tampoco hay que escatimar. Deberemos prestar especial atención en aplicarla también por los pliegues, que previamente deben estar totalmente secos.
Como os indicaba al inicio, otra cosa son las cremas que necesitaréis utilizar para el cambio de pañal. Conviene echarle una crema en el culito al bebé en cada cambio de pañal, aunque alguna veces también incluso es bueno el no aplicarle ninguna en alguno de los cambios. En los casos de rojeces que pueden causar escozor a nuestro bebé, existen varias cremas que pueden calmarlo, aunque uno de los remedios más naturales y que mejor funciona es el aceite de oliva, sí, del que usamos para cocinar. Aunque eso sí, la aplicación debe ser de un par de gotitas, extendiéndolas posteriormente.
Es importante revisar a menudo el pañal del bebé para cambiarlo en caso de ser necesario, ya sobretodo en el caso de la caca, si se mantiene mucho tiempo en contacto con la piel puede provocar rojeces o empeorar las que ya tenía. Además, también es muy importante la correcta elección del tipo de pañal, siendo la más conocida la de Dodot, pero existen varios tipos dentro de la marca, como por ejemplo la categoría Sensitive, recomendable para los primeros meses. Otro punto importante, que aunque parece evidente a veces puede resultar complicado saberlo, es el de elegir la talla de pañal adecuada, del mismo modo que saber cuándo debemos pasar a otra talla.
También hay que prestar atención a la elección de las toallitas que utilizaremos para realizar la higiene del culito de nuestro bebé, siendo la mejor opción la de utilizar un barreño con agua y una esponja. Pero, bien porque no queremos optar por esa opción o simplemente para cuando estemos fuera, nos harán falta siempre toallitas. Lo más recomendable es utilizar aquellas que tengan el mayor porcentaje de agua y, por supuesto que sean uso de bebés. Unas buenas opciones pueden ser las Dodot Aqua Pure o las WaterWipes.
5.- El lavado de la ropa
El lavado de la ropa de los recién nacidos debe realizarse con un jabón específico para bebés, a ser posible en lavados cortos y evitando utilizar suavizante. Existen varias opciones de jabones para el lavado de la ropa de los bebés, como por ejemplo el de Norit bebé.
La razón de hacerlo no es otra que la de evitar reacciones en su delicada piel. Conviene realizar el lavado de la ropa del bebé por separado, solamente con la suya y con el jabón especial para bebé que se elija, durante al menos, los 6 primeros meses de vida.
6.- ¿Cómo abrigarlo?
Habréis notado que en las habitaciones de hospital, especialmente en las de la planta de maternidad, hace más calor de lo normal. Puede que nosotros tengamos un calor agobiante, pero es más que probable que nuestro hijo no. Nada más nacer, una de las razones, entre muchas otras, por las que se realiza el ‘piel con piel’, es para conseguir que se estabilice la temperatura al estar en contacto con nuestro cuerpo. Tenemos que tener en cuenta que se trata de un recién nacido que, como su palabra bien indica, acaba de salir de la tripita de mamá donde se estaba la mar de agustito y hacia un calorcito muy agradable.
Por eso, es importante prestar especial atención a cómo abrigar a nuestro bebé en los primeros días de vida. Se recomienda el uso de gorros, ya que es por la cabeza y por los pies por donde más calor pierden. En cuanto a la ropa, se suele decir que siempre tienen que llevar una capa más que nosotros.
Ahora bien, es tan importante vigilar que el bebé no pase frío como que no pase excesivo calor. Es decir, que si está sudando, habrá que quitarle ropa, al igual que haríamos nosotros. Bastará con tocarle la zona del cuello para saber si tiene calor o no. A veces, caemos en el error de sobre-abrigarles pensando que así estarán mejor, y tampoco es eso, el secreto como todo, está en el equilibrio.
7.- Costra láctea
Algunos recién nacidos presentan lo que se conoce como ‘costra láctea’. Hay muchos padres que tienden a quitárselas, pero realmente no es necesario y, de hacerlo, debe realizarse con cierta cautela.
La costra láctea es un tipo de dermatitis seborreica que se manifiesta con escamas de color amarillo, por normal general, en el cuero cabelludo del bebé, aunque también puede aparecer en otras partes de la cara y cuerpo como los párpados, la nariz o las ingles.
Ni es contagioso ni es perjudicial para el bebé. En el caso de querer eliminarla, sería recomendable consultarlo primero con el pediatra para que valore el caso concreto. Aunque existen multitud de remedios caseros y cremas creados para ello, es recomendable que sea el pediatra quien os diga cómo debéis hacerlo.
8.- El baño
A pesar de que un recién nacido no se ensucia, es recomendable bañarlo de forma diaria. El momento del baño, engloba ciertos cuidados que hemos ido nombrando anteriormente como son la cura del cordón umbilical, la limpieza facial o las cremas.
Se trata de un momento que, a la larga, se convertirá en una rutina. Hay padres que prefieren realizar el baño por las mañanas y, otros, al final del día más tirando hacia la noche. En la mayoría de los casos, suele ganar la segunda opción, hacerlo a última hora del día para que el bebé se relaje y asocie que, después de comer, debe irse a dormir.
En los primeros meses de vida, los bebés duermen muchas horas, por lo que posiblemente ni siquiera detecten que se trata de una rutina, pero conforme pase más horas despierto y vaya creciendo, irá asociando cada vez más el momento del baño con que se acerca el final del día que culminará con la hora de acostarse.
Además, se trata de un momento muy íntimo entre los papás y el bebé, en el que poco a poco conforme vaya creciendo podemos ir alargando con la introducción de juegos acuáticos, que más tarde da lugar a la realización de los cuidados anteriormente enumerados, así como a peinarle el pelito, echarle colonia y, en caso de querer realizarlo, también se le pueden limpiar un poquito las encías con ayuda de una gasa para eliminar los restos de leche.
Dicho baño, se debe realizar en una bañera especialmente diseñada para bebés y el agua debe estar a una temperatura entre los 35 y 37 grados, aproximadamente. Para administrarle al jabón, que como indicábamos arriba en el apartado de las cremas debe ser especial para bebé y ser seleccionado cuidadosamente en función de la piel del bebé, deberemos tener una esponja, a ser posible natural, aunque los primeros meses puede resultarnos menos agresivo realizarlo con la mano.
En los primeros meses, el baño se suele realizar en una bañera independiente de la que tenemos en casa. Existen varios tipos de bañeras, como los que se encuentran integrados en una cómoda junto con el cambiador, los de bañera-cambiador únicamente o las bañeras independientes. Sea como sea, debe ser una bañera que permita mantener al bebé en una posición cómoda y segura.
Más tarde, cuando el bebé ya pueda sentarse con o sin apoyo, así como si ya no cabe en la bañera comentada anteriormente, será hora de pasarlo a la bañera. De nuevo, aquí existen varias opciones. Si el motivo del cambio a la bañera normal viene dado porque ya no cabe en la otra, sería recomendable la adquisición de una sillita con ventosas que mantenga la postura recostada que se tenía con la primera bañera. Si el bebé ya se sienta solo o con apoyo, se deberá de contar con una sillita de baño, que utilizaremos más o menos hasta que el bebé comience a ponerse de pie.
Como todo, el uso de la bañera a utilizar es una decisión que en cada caso particular y con las opciones que dispongáis en vuestro hogar, deberéis de elegir según os convenga más. Por cierto, con el objetivo de ahorrar agua, hasta que el bebé, que ya será niño, sea más mayor, podéis adquirir una barrera para la bañera, de tal forma que la dividís para llenar solo una parte con agua, ahorrando así en agua y en su correspondiente coste.
9.- La alimentación
En el hospital os explicarán cómo y cuánta leche debe de tomara vuestro bebé, según sea la opción de alimentación elegida: leche artificial o lactancia materna. En los primeros días, hasta que haya ganado el peso con el que nació, que suele ser aproximadamente una semana o algo más, se deberá de despertar al bebé cada tres horas para darle la toma de leche, lo cual una vez haya recuperado su peso no será necesario hacer a menos que nos lo pida. Los bebés recién nacidos, nacen con un peso que, al cabo de las horas y días, disminuye. Nuestro objetivo principal será que, como mínimo, recupere el peso con el que nació en una o dos semanas.
Es importante no obsesionarse en exceso con el peso del bebé y dejar que el pediatra le pese en las revisiones. Algunos padres se obsesionan demasiado con pesarle a todas horas y al final eso no lleva a ningún lado, más que a agobiarnos. Como decimos, el pediatra será quien le pese en consulta y/o os diga que le peséis en casa en algún momento.
Algunos bebés son más glotones que otros y, por tanto, comerán más o menos. Como decimos, no os agobiéis. Todos los bebés terminan por comer y, por consiguiente, por recuperar el peso que tuvieron al nacer que, en muchas ocasiones, incluso superan al cabo de los días.
Si no lo tenéis ya, es momento de adquirir un esterilizador o bien realizarlo con agua hirviendo, como se ha hecho toda la vida. En el caso de adquirir un aparato, existen varias opciones: eléctricos o de microondas, pudiendo ser estos últimos de recipiente o en bolsitas. Últimamente se está desaconsejando el uso de los esterilizadores de microondas, pero como venimos comentando, deberéis adquirir el que mejor os parezca a vosotros. Antes del primer uso, es conveniente lavar y posteriormente esterilizar los biberones y, en el caso de lactancia materna, también el sacaleches. Dicho proceso de esterilización deberá realizarse cada vez que haya sido usado tanto el biberón como el sacaleches. Y lo mismo con los chupetes, en caso de utilizarlos.
En cuanto a la cantidad y frecuencia con la que alimentar al bebé variará en función de la opción de alimentación elegida. Si hemos optado por lactancia artificial, será el pediatra quien lo determinará, siendo generalmente 60-70 ml cada 3 o 4 horas en el primer mes de vida, aumentando conforme el bebé crezca. En el caso de la lactancia materna, será a demanda, es decir cuando el bebé quiera o pida y, en el caso de que no lo haga, como mucho, cada tres horas. En la opción de pecho, no es posible saber con certeza cuánta leche ha ingerido nuestro bebé, aunque con el tiempo, en este caso la mamá, ya iremos haciéndonos a la idea de cuánto ha tomado dependiendo del tiempo y de cómo de lleno nos notemos el pecho después de la toma. Aunque, en el caso de LM, si se realiza la toma mediante biberón con la leche extraída mediante sacaleches, entonces sí podremos saber la cantidad que ha ingerido.
En cuanto a los sacaleches, existen de varios tipos: manuales, individuales o dobles. Si se utilizan biberones, pueden ser de cristal o de plástico, siendo más recomendable utilizarlos de cristal, aunque para almacenarla es mejor de plástico, existiendo también recipientes o bolsitas especiales para ello, además de tapas para adaptar al propio biberón donde se haya extraído la leche.
Sobretodo en la primera etapa, es común que se produzcan regurgitaciones, es decir, que una cantidad de leche sea expulsada por el bebé cuando estemos realizando la toma, lo cual normalmente se producirá a la hora de sacarle el eructo de después, aunque puede ocurrir en cualquier momento, por eso es recomendable que lleven siempre un babero puesto para evitar estar cambiándoles de ropa constantemente y que tengan la ropa húmeda.
Respecto al eructo, sí, hay que promover que expulsen el gas después de cada toma. Para realizarlo, podemos sujetar al bebé en posición sentada y darle unas suaves palmaditas en la espalda o, darle esas mismas palmaditas pero posándolo sobre nuestro hombro, es decir, como cuando le cogemos el brazos. Se recomienda, por el tema de la regurgitación que venimos comentando, que en el caso de ponéroslo al hombro, os pongáis en éste una muselina o trapo especial para el hombro para evitar mancharos, aunque a veces, aún con eso, es inevitable.
10.- Vitamina D
La vitamina D3 hay que administrársela al bebé desde que nace hasta que tenga un año, de forma diaria. Depende de nuestro ritmo de vida, adaptaremos la hora según nos resulte más cómodo, pudiendo ser un buen momento por ejemplo el medio día, e intentar dárselo siempre en torno a la misma hora.
La forma de administrárselo variará en función del bebé y, normalmente, de la alimentación que esté recibiendo. En el caso de los recién nacidos alimentados con lactancia materna, suele ser más cómodo administrarlo con una cucharilla (a ser posible de bebés para no hacerle daño), jeringuilla o vasito ya que no están acostumbrados a las tetinas. En el caso de la lactancia artificial o estar acostumbrado al biberón aunque esté con LM, podemos dárselo en otros formatos, aunque la opción de la cuchara o jeringuilla, tratándose de una cantidad tan pequeña, suele ser la más cómoda y certera de que se estén tomando la medicación.
La cantidad que debemos administrar durante el año que dura el tratamiento son 6 gotas. El medicamento, ya viene preparado para el sistema de goteo, por lo que será bastante sencillo el llevar la cuenta.











