¿Cuáles son los síntomas del tercer trimestre de embarazo? Aquí te contamos 10 de los más comunes.
Se acerca la recta final, y por si fuera poco con la agravación de los síntomas que estás sintiendo en esta etapa, se une a ello el tener el preparar la llegada del bebé, con todo lo que eso conlleva, además de la recomendación de asistir a clases preparto, sobretodo si se es primeriza.
Para que sepas lo que te espera en estos últimos tres meses de embarazo, o quizás menos si tiene prisa por salir, te detallamos los 10 síntomas más comunes asociados al tercer trimestre de embarazo.
Este tramo final se afronta con muchas ganas pero a la vez ya estamos muy cansadas, y es que cada vez nuestro bebé es más grande y nos dificulta más las tareas de la vida diaria. Pero, como decimos con muchas ganas, e incluso impaciencia, ya estás deseando tener a tu bebé en brazos después de tanto tiempo en tu barriga, aunque tarde o temprano echarás de menos sentirlo en tu tripa.
Ambas etapas son preciosas e indescriptibles para los padres, y esta es una etapa en la que todo confluye. Y al igual que te comentábamos en el post de los 10 síntomas más comunes del primer trimestre de embarazo que son algo molestos y los 10 síntomas más comunes del segundo trimestre de embarazo, que hablábamos de que se trata de la etapa que más se suele disfrutar, llega esta última etapa que es normalmente la que más cuesta arriba se hace.
Pero… ¿Qué me espera en este tercer trimestre de embarazo? Pasamos a explicarte los 10 síntomas más comunes que suelen sentir las mamás antes de ya muy cercana llegada del bebé.
1.- Mayor sensibilidad y aumento del pecho
Sea cual sea la opción escogida para alimentar a tu bebé, el pecho se prepara para la lactancia materna. Pero no te preocupes, si tu opción no pasa por la LM, en el hospital te proporcionarán una pastilla para que no te suba la leche y te darán una serie de indicaciones para no promoverlo, como el uso de un sujetador tipo top ajustado.
El aumento de la sensibilidad y del volumen del pecho es un síntoma que está presente desde el primer trimestre de embarazo, siendo incluso una señal muy clara para algunas mujeres de saber que están embarazadas.
Es probable que en esta etapa, y más aún si ya has sido madre con anterioridad, comiences a producir el llamado calostro, que es una leche muy calórica y espesa de color normalmente amarillento que nos servirá para alimentar a nuestro bebé en sus primeros días de vida, hasta que se produzca la subida de la leche.
En el caso de optar por la lactancia materna, y si no lo has hecho ya, más tarde o más temprano tendrás que adquirir un sujetador de lactancia, que como ya hemos dicho en post anteriores, pueden resultarte cómodos desde el inicio del embarazo, ya que son más cómodos al ser normalmente de algodón y con tirantes más anchos que aguantan mejor el pecho conforme va aumentando, además de prescindir de aros en la mayoría de los casos. También, el haberlos adquirido antes o bien hacerlo ahora, supone un ahorro de costes, ya que esos sujetadores también nos serán válidos para la lactancia. Un buen sujetador de este tipo, válido tanto para el periodo de embarazo como de lactancia, es este de la marca Bravado (Medela).
Recuerda que si tienes pérdidas de leche puedes utilizar discos de lactancia, tanto los desechables como los de tela, que como ya hemos comentado con anterioridad, recomendamos más, ya que son más beneficiosos para el contacto con la piel por tiempos prolongados, además de más rentables. Un ejemplo de discos de tela pueden ser estos.
2.- Ardor o acidez de estómago (reflujo)
En el caso de las mamás que lo sufrís, tal y como ya comentamos, desgraciadamente no se han marchado. Los ardores y la acidez de estómago en forma de reflujo siguen presentes en nuestro día a día y no, no cesarán hasta que no tengamos a nuestro bebé.
Es posible que hayas tenido que recurrir a los remedios que comentamos con anterioridad como permanecer sentada o elevar la cabeza, sobretodo al dormir, así como el clásico remedio de beber un buen trago de leche fría. En los casos más críticos, si ya los sufres desde hace algunos meses y con los remedios comentados no cesan los ardores, probablemente la desesperación ya te haya llevado a recurrir a la ciencia en forma de pastillas, bien sea Almax, Omeprazol o cualquier otra solución que tu ginecólogo te haya recomendado.
La buena noticia, dentro de lo que cabe, es que cada vez queda menos tiempo para que se pasen. Recuerda también que, aunque no se puedan evitar, los alimentos que consumimos pueden propiciar tener más ardores y más fuertes, así que intenta no consumir ciertas cosas como el picante o el tomate, entre otros.
3.- Dolor de espalda (ciática)
De nuevo un síntoma que ya veníamos arrastrando de meses atrás. Un dolor muy molesto en la parte baja de la espalda que se agrava cada vez más conforme avanza el embarazo, ya que la tripa va creciendo y nos pesa todavía más. En algunas ocasiones se pone de manifiesto la conocida como ciática, que se trata de un dolor intenso a modo de latigazo desde las lumbares hasta incluso llegar al pie, en los casos más críticos.
Recordar que el uso de fajas puede ser de gran ayuda. Existen varias opciones, todas ellas pensadas para el embarazo, en forma de braguitas como esta, en forma de cinta con cierre de velcro como esta o de tela como esta, que es como una camiseta pero solo cubre la barriga.
Además, también podéis recurrir a la famosa crema Fisiocrem que aportara una sensación de frío-calor que aliviará y que además puede ser utilizado tanto en el periodo de embarazo como de lactancia. También puede calmar el dolor el uso de las famosas bolsitas de semillas que se calientan en el microondas, pero no el de parches que emiten calor y otras soluciones de ese tipo, ya que su uso no está recomendado durante esta etapa.
Es un dolor que, para que engañarnos, no se va a quitar cuando nazca nuestro hijo. En los mejores casos se aliviará, algo en lo que el deporte hace un papel crucial, pero en la mayoría de los casos se vuelve un dolor constante con el que tenemos que lidiar diariamente.
Si bien es cierto que una vez finalice el embarazo, si no se opta por la lactancia, ya podremos tomar algún tipo de medicamento o aplicar alguna pomada que alivie el dolor, pero siempre bajo supervisión médica. Si hemos optado por la lactancia materna, es muy probable que sigamos teniendo a nuestra disposición las mismas opciones que con el embarazo.
Es importante tener en cuenta que, en los casos en los que cada vez aumenta más, sería recomendable acudir al médico para que valore si se puede tratar de algo más grave que un simple dolor crónico como podría ser una hernia discal.
4.- Hinchazón
Si ya empezábais a notar en el transcurso del segundo trimestre de embarazo que estabáis más hinchadas, deciros que la hinchazón continuará aumentando, así como el sangrado de encías que también comentamos con anterioridad.
Cada vez, nos será más complicado el ponernos los zapatos que antes nos sentaban estupendamente. Por eso, es recomendable utilizar zapatos de orma ancha, al menos en esta etapa final. Además, comentaros que una vez hayáis dado a luz, la hinchazón persistirá algunos días, para poco a poco desaparecer, pero sería recomendable que lleváseis algún calzado cómodo y ancho, que os probéis previamente, para estar en la habitación del hospital.
5.- Aumento de las ganas de orinar
Llegados a esta etapa del embarazo, seguro que no os imagináis con más ganas de hacer pis que las que ya tenéis. Pues sí, las váis a tener, hasta el punto de acabar de orinar y tener que volver.
Se trata de un síntoma que se agrava más y más hasta el final del embarazo debido a que el bebé presiona la vejiga, de tal forma que sentimos ganas de orinar frecuentemente. Pero eso sí, es importante tener en cuenta que la solución no pasa por dejar de beber agua, así que hay tomar la misma cantidad o incluso más, para manteneros perfectamente hidratadas.
Si ya os encontráis en la fase final del embarazo, tener en cuenta que existe la posibilidad de que un día vayáis al baño y os encontréis con el tapón mucoso. En el caso de que así sea, mantener la calma, no hay que ir corriendo al hospital. De hecho, hay muchas mujeres que lo expulsan en cualquier etapa del embarazo y el cuerpo vuelve a regenerarlo, ya que no es otra cosa que una barrera de protección frente a todos los agentes externos que pueden entrar y afectar a nuestro bebé. También hay que añadir en este punto que, puedes estar de parto y no haber expulsado el tapón mucoso, en cuyo caso, será la propia matrona quien te lo saque.
6.- Problemas para conciliar el sueño (insomnio)
Sí, cada vez os costará más dormir de lo que ya os ocurría. Se trata de unos últimos meses en los que ya se tiene una barriga prominente y falta espacio en la cama, no encontramos la postura y encima el darnos la vuelta para cambiar de posición es un suplicio.
Recordar que el uso de un cojín de embarazo, que también puede ser válido para la alimentación de nuestro hijo, bien sea a través de leche materna o de leche artificial, es de gran ayuda a la hora de conciliar el sueño. Claro, sin hacer milagros, pero conseguiremos encontrarnos más cómodas y, además, podemos apoyar el peso de la tripa. Un ejemplo de este tipo de cojines puede ser este de la reconocida marca Medela.
En este tramo final, es mejor y más cómodo dormir de lado. Existen recomendaciones de hacerlo de un lado en concreto, pero no vamos a entrar en eso, porque ya bastante complicado es el encontrar la postura para dormir, como para encima ponernos técnicos y que nos condicione la comodidad.
Sé que es complicado, pero intentar dormir todo lo posible, ya que la llegada del bebé todavía va a hacer que durmáis menos. Así que sí, en este caso tengo que dar la razón a ese dicho tan popular de «aprovecha a dormir ahora, que luego…», en todas sus variantes, pero que viene a decir siempre lo mismo y es totalmente cierto.
7.- Cansancio
Vino y no se ha ido, ¿Verdad? Y si a esto le sumamos el tener más hijos, acaba siendo agotador. Si que es cierto que no es un cansancio tan excesivo como el que teníamos en las primeras semanas de embarazo que nos dormíamos por todas partes, pero lo que está claro es que los meses van sumando y el cansancio también suma.
Es posible que, dependiendo del puesto de trabajo, ya estéis de baja o pronto lo estéis. El tema de la baja de maternidad es un asunto algo tedioso y sí, muy escaso. Algunas futuras madres optan por cogerse la baja una o dos semanas antes, mientras que otras en cambio están trabajando hasta el último día. También, existen casos que el trabajo desempeñado obliga a que tengamos que estar de baja antes. Otra posible causa de que estemos en casa antes o después, puede venir por el tipo de embarazo que estemos teniendo, ya que si es de alto riesgo, tendremos que estar de baja antes para poder guardar todo el reposo posible.
Si al cansancio además le sumamos el que no podemos dormir apenas, el cóctel acaba siendo desesperante y en ocasiones podemos perder los nervios, algo que en la mayoría de los casos la gente os achacará a las hormonas, que sí, tienen algo de culpa en según que emociones, pero seamos sinceras… estar cansada y no dormir es desesperante para cualquier persona, se esté embarazada o no, así que no te sientas culpable en absoluto si puedes tomarte un ratito en el que poder descansar.
8.- Calambres
Seguimos con este poco apetecible cóctel, y es que si ya estamos cansadas y encima no podemos dormir, para colmo aparecen los calambres, normalmente en el peor momento. Intentar que alguien os masajee la zona si es posible, y si no, intentar acceder vosotras mismas, claro que como normalmente son en las piernas, a estas alturas será algo complicado.
Por suerte, es síntoma sí cesará cuando tengamos a nuestro bebé, dejando el cóctel con el cansancio y la falta de sueño. Pero oye, algo es algo, ¿No?
9.- Contracciones de Braxton-Hicks
Aunque normalmente ya las habréis comenzado a notar en el segundo trimestre, en este último tramo todavía serán más frecuentes y dolorosas, para dejar paso finalmente a las contracciones de parto.
Como ya comentamos, son fácilmente distingibles con las de parto, además de por el dolor, por la frecuencia con la que suceden. Es decir, no tienen un patrón de tiempo como sí lo tienen las de parto, que además van siendo más seguidas conforme pasa el tiempo. Así que, ante la duda, cronómetro en mano y a contar cuanto tiempo pasa entre contracción y contracción. Y tranquilas, cuando estéis de parto; lo sabréis.
10.- Aumento del volumen del abdomen y posible estrías
El aumento del volumen del abdomen es un síntoma más que evidente con el que ya contábamos, pero quizás no contábamos con la aparición de las temidas estrías. Si han aparecido, malas noticias… ya no se van a ir en la mayoría de los casos, ni aún después de tener a nuestro bebé, pero lo que sí que podemos hacer es intentar evitar que vayan a más e incluso atenuar las ya existentes.
Para ello, tanto a modo preventivo como para intentar que desaparezcan las ya existentes, es recomendable el uso de cremas hidratantes aplicadas al menos dos veces al día. Algunos ejemplos de cremas destinadas a este uso son la famosa Nivea del bote azul de toda la vida, el aceite Bio-Oil o la crema de ISDIN, entre muchas otras.
En cuanto a la tripa se refiere, cada vez nos costará más respirar y la notaremos muuuy arriba, pero que irá bajando poco a poco conforme se acerque el momento de dar a luz, aliviándonos también durante algún tiempo hasta el momento del parto. De hecho, muchas personas saben que queda poco para el momento del parto cuando empiezan a notar que la barriga se posiciona más abajo.
Es también en esta última etapa, en la que es muy posible que hasta los pantalones premamá que utilizábamos hasta ahora ya nos resulten incómodos, debido a la voluminosidad de la tripa, abonándonos al uso de leggins de forma constante, como por ejemplo estos.











