¿Cuáles son los síntomas del segundo trimestre de embarazo? Aquí te contamos 10 de los más comunes.
¡Ya estás en el ecuador del embarazo! Seguramente ya has experimentado algún que otro síntoma relacionado con el primer trimestre de embarazo. Ahora, en este segundo periodo, algunos de esos primeros síntomas desaparecerán, para dar paso a otros nuevos, además de continuar con algunos que ya tenías, aunque algo más agravados.
Normalmente suele ser en esta etapa cuando comiences a sentir algunos movimientos del bebé. Algunas madres lo notan antes que otras, y también se suelen identificar mejor si ya has tenido un hijo antes. Estos primeros movimientos, suelen ser descritos por las mamás como regla general, como un pececillo nadando en el interior de nuestro vientre o sensación de mariposas en la tripa, y en casos más notables, incluso podemos ver como la tripa se mueve de vez en cuando a causa de alguna patada de nuestro bebé.
Otro tema del que ya os habréis dado cuenta si lo hacéis a menudo, es que al conducir ya os empieza a molestar el cinturón en la barriga, que ya comienza a ser algo voluminosa. Comentaros que existen varias opciones en el mercado a modo de cinturones premamá para el vehículo que pueden ayudaros a no sentir esa presión del cinturón de seguridad, como este de la conocida marca BeSafe, además de aportar como no, una mayor seguridad al bebé en caso de impacto, ya que la cinta del cinturón de seguridad no presionará de forma directa nuestro vientre.
Del mismo modo que nos comienza a molestar la barriga para el día a día, también lo hará a la hora de descansar, por eso es recomendable el uso de una almohada de embarazado para dormir. Se trata de unos cojines alargados, con diferentes opciones de relleno, normalmente en forma de C (aunque existen algunas más voluminosas con otras formas), que nos permitirá apoyar la barriga sobre la almohada, proporcionándonos mayor comodidad. Además, la almohada puede ser utilizada más tarde cuando ya haya nacido nuestro bebé, tanto para dar el pecho como para dar el biberón. Una opción puede ser este de la reconocida marca Medela.
Sin más dilación, pasamos a enumerar los 10 síntomas más comunes del segundo trimestre de embarazo, que en la mayoría de los casos, se suele decir que es el mejor, ya que las molestias del primer trimestre de embarazo menos amigables como las náuseas, entre otras, se van y la barriga todavía no es demasiado grande. Pero… ¡Vamos allá!
1.- Más sensibilidad y aumento del volumen del pecho
Se trata de un síntoma que, como ya dijimos con anterioridad en los síntomas más comunes del primer trimestre de embarazo, nos acompañará durante toda la gestación, haciéndose cada vez más notable.
Notaremos que las mamas todavía están más sensibles que antes y, que cada vez aumentan más el volumen. Tanto en el primer trimestre como en el segundo, es probable que incluso llegue a molestaros el propio roce del pezón con el sujetador. En ese caso, además de la recomendación de utilizar sujetador de algodón, que siempre aporta mayor comodidad, puede ayudaros el uso de discos de lactancia, preferiblemente de tela, de este tipo, ya que el plástico de los desechables, a la larga, podría causar irritación.
Además, si no lo has hecho ya, quizás sea este el momento de comenzar a plantearte adquirir un sujetador nuevo de más talla. En el caso de optar por la lactancia materna, quizás sea una buena opción adquirir alguna unidad de este tipo, ya que así ahorramos dinero en comprar de dos tipos, siendo una buena opción este de la conocida marca Medela (Bravado). Tal y como comentamos con anterioridad, aunque por supuesto esto ya va a gustos de cada madre, lo ideal sería que fuese 100% de algodón y, a ser posible, sin aros ni costuras incómodas.
En el caso de decidáis no dar pecho, podéis optar por un sujetador tipo top que os aportará comodidad a la vez que sujección, que también puede seros válido tanto para el embarazo como los días después del parto, ya que en el caso de no dar pecho, además de la pastilla que os administrarán, se recomienda el uso de un top de este tipo, ajustado pero cómodo, para asegurar que no suba la leche.
2.- Aumento del tamaño del abdomen
Se trata de un síntoma evidente, ¿No? Aunque posiblemente habréis pasado todo el primer timestre con la mira puesta en vuestra barriga en busca de un aumento del volumen, es muy probable que no sea hasta la entrada del segundo trimestre cuando realmente lo notéis; y os lo noten, claro.
De hecho, en muchas ocasiones se nota mucho de un día para otro, y puede volver a parecer de nuevo menos y luego otra vez más, hasta que finalmente acaba acompañándonos en todo el camino que nos queda de embarazo, cada vez siendo más notable.
En este punto, si no lo has hecho ya, sería recomendable el uso de alguna crema antiestrías o simplemente que aporte elasticidad a la piel, ya que al ir estirándose la piel, si no está lo suficientemente hidratada, producirá picor y puede promover la aparición de las temidas estrías. Algunas mujeres optan por la típica Nivea del bote azul, existiendo otras opciones en el mercado más enfocadas a la aparición de estrías con motivo del embarazo como son la conocida Bio-Oil o la de ISDIN, entre otras reconocidas marcas que también ofertan soluciones para este tema.
Además, el aumento de la barriga también será notable para tu ropa. Por lo que si no lo haces ya, deberás empezar a abastecerte de alguna que otra prenda de premamá para ir más cómoda, como por ejemplo unos leggins, que sobretodo al final del embarazo, suele ser lo más utilizado por las futuras mamás. Una opción de leggins de premamá pueden ser estos, que vienen dos unidades y así tenemos de recambio. Si por el contrario quieres resistirte todavía un poco más a utilizar ropa de premamá, puedes alargar la compra de ropa para embarazo mediante unos extensores que venden para los pantalones, como éste.
Llegados a este punto, también me gustaría comentar que existen algunos casos, aunque no parece ser algo muy común, en los que se empieza a experimentar un dolor punzante muy doloroso a la altura de las costillas. Se trata de un síntoma que se agrava más al estar sentadas, teniendo incluso dificultades para levantarnos, con la sensación de que la costilla se nos está clavando en algún órgano. Aunque no se sabe a ciencia cierta por qué se produce, todo parece indicar que tiene que ver con el aumento del volumen de la piel del abdomen y, claro, también al tener que ‘dejar hueco’ para el bebé, con la reestructuración interna que eso supone.
3.- Dolor de espalda
Se trata de un dolor de irá aumentando conforme avance el embarazo y será todavía más intenso en el tercer trimestre. Normalmente, suele concentrarse en la parte baja de la espalda.
Es un dolor muy focalizado en la parte lumbar al que normalmente se le denomina ciática, del que es culpable el nervio, que al inflamarse, produce ese intenso dolor a modo de ‘latigazo’ que puede llegar incluso hasta el pie.
Y bien, ¿Qué se puede hacer al respecto? La respuesta es que poca cosa, ya que al estar embarazadas no podemos echarnos cremas, ponernos parches térmicos o tomarnos alguna pastilla. Por tanto, lo mejor que nos puede aliviar un poco será el calor, pero en forma de la típica bolsita de semillas o con la única crema que existe actualmente en el mercado apta tanto para embarazo y lactancia, Fisiocrem, que produce calor al aplicarla.
Otra opción, antes de llegar a utilizar ningún medicamento, es el de utilizar una faja de embarazo. Se trata de un remedio que suele aliviar el peso que soporta la espalda, y además también el de la propia barriga. Existen varias opciones, todas ellas pensadas para el embarazo, en forma de braguitas como esta, en forma de cinta con cierre de velcro como esta o de tela como esta, que es como una camiseta pero solo cubre la barriga.
4.- Calambres
Por si fuera poco, además de la ciática, se une un nuevo amigo a la fiesta. Hablamos de los calambres, que normalmente sentiremos en las piernas, y que se producen por la retención de líquidos que se produce al dificultarse el retorno venoso.
El mejor remedio frente a este molesto síntoma, es el de realizar masajes en la zona que nos ayuden a calmarlos.
5.- Ardores
Aunque es posible que en el primer trimestre ya los hayáis notado, suele ser sobre este trimestre cuando se hacen más pesados. Quizás también por la acumulación de tiempo sufriéndolos, o simplemente porque cada vez queda menos espacio ahí dentro y no acabamos de hacer bien la digestión.
Si bien es cierto que si se era propensa a sufrir acidez estomacal antes de estar embarazada, con total seguridad los sufras. Aunque, hay algunas mujeres que no lo padecen, por suerte para ellas.
Básicamente lo que sentiremos, si como comentamos no lo habéis hecho ya, es que la comida nos sube y nos baja una y otra vez. Existen ciertos alimentos que por su naturaleza nos causarán más ardores, estando muy desaconsejado el picante, así como otros alimentos como por ejemplo, el tomate.
Si es tu caso y sufres de los molestos ardores, has de saber que existen soluciones. La más natural, sin duda, es la de intentar mantenerse erguida, sobretodo despues de las comidas, evitando con ello el reflujo. De hecho, hay mujeres que optan por ponerse dos almohadas en la cama, cuñas o incluso llegan a dormir sentadas.
Si aún así la cosa no mejora, una opción que alivia es la leche. Sí, la leche. Eso sí, tenemos que beber un buen trago, a ser posible fría y ‘a palo seco’. Al parecer, el beber leche hace que se forme una especie de ‘película’ que evita el reflujo, aunque no por mucho tiempo. Por lo que, es posible que tengas que hacer varios viajes a la nevera.
Ahora bien, si no consigues que desaparezcan con ninguno de los dos remedios comentados arriba, sí será el momento de recurrir a la medicina en forma de pastillas. Eso sí, siempre tendremos que consultarlo con nuestro ginecólogo para que nos indique qué pastillas podemos tomar en nuestro estado, siendo las más comunes si ya no se puede aguantar más, el Almax de toda la vida o, simplemente, un Omeprazol, que no deja de ser un protector de estómago.
Eso sí, he de deciros que si los sufrís, no vais a dejar de tenerlos hasta el final del embarazo. No se sabe a cienta cierta el por qué se producen, aunque el típico comentario, normalmente de las abuelas, suele ser que eso es porque nuestro hijo va a salir con mucho pelo.
6.- Sangrado de encías
Quizás sea demasiado pronto para que lo notéis, pero con motivo del aumento de la progesterona, es posible que tengáis sangrado de encías, conocido más comúnmente como gingivitis. Y sí, esto es un síntoma del que no se suele librar ninguna futura mamá.
El sangrado de encías comienza a ser frecuente en el segundo trimestre de embarazo, y ya no solo es que sangren, si no que notaremos que las encías están hinchadas e incluso de otro color.
7.- Hinchazón
Conforme vaya avanzando el embarazo, no solo nos aumentará la barriga, si no que nos iremos hinchando poco a poco, hasta el punto de que los zapatos que antes te ponías sin problemas y te iban incluso holgados, ahora ya no caben.
Se trata de un síntoma muy molesto, que irá aumentando conforme avance el embarazo y que no desaparecerá hasta pasados unos días después de parir, vamos, como la barriga.
8.- Estreñimiento
Un síntoma que ya puede estar latente desde el primer trimestre de embarazo, y que en algunas mujeres más que otras es más o menos grave, o incluso algunas mujeres ni siquiera llegan a tenerlo, es el estreñimiento.
La solución pasa por comer alimentos ricos en fibra y beber mucha agua. Ahora bien, si se trata de un estreñimiento muy alargado en el tiempo y que no cesa, deberemos comentárselo a nuestro ginecólogo para que nos indique qué otros remedios podemos poner en práctica, siendo una posibilidad el uso de supositorios de composiciones naturales, entre otras muchas opciones.
Es importante tener en cuenta que, si vuestro ginecólogo os ha recetado hierro, además de que notaréis que el color de las heces se torna de color negro, puede producir estreñimiento. De igual forma que os lo ha recetado el ginecólogo, también deberá ser él o ella quién os indique si debéis suspender, o no, el tratamiento .
Al igual que con el hierro, el estar tomando otro tipo de medicamentos, normalmente para suplir alguna carencia que nuestro ginecólogo habrá visto en los análisis de sangre a los que nos tenemos que someter frecuentemente, puede llevar a un estreñimiento o incluso al contrario, a una diarrea. En cualquier de los casos, si es severo y no cesa, debemos acudir al ginecólogo para que nos indique qué hacer al respecto y, en ningún caso, debemos suspender por nuestra cuenta ningún tratamiento.
9.- Hemorroides
Por si os parecía poco el estreñimiento, también podemos sufrir de hemorroides, que normalmente tienen una clara relación con el estreñimiento, aunque también suelen aparecer en muchas ocasiones a raíz del esfuerzo realizado en el parto.
Lo cierto es que estando embarazadas, pocas son las soluciones que tenemos para aliviar el dolor de las hemorroides, que obviamente se ve agravado a la hora de ir al baño. Para intentar que el proceso sea menos doloroso, hay que intentar comer mucha fibra y beber mucha agua, al igual que hemos comentado en el aparto de arriba.
Aunque no existen muchas opciones, sí hay algunas pomadas totalmente naturales que pueden aliviarnos después de haber ido al baño, y que también podremos usar en la mayoría de los casos en el periodo de lactancia, si es que existe. Como digo siempre, lo mejor es que lo comentéis con vuestro ginecólogo para que, en caso de ser necesario, os recete algún medicamento que podáis aplicaros, o tomar, estando embarazadas.
10.- Contracciones de Braxton-Hicks
¡Qué no cunda el pánico; no estáis de parto! Eso es lo primero que tenéis que tener claro, y para ello, voy a daros una pautas para que sepáis diferenciarlas, aunque en el caso de madres que no son primerizas, ya se saben diferenciar sin problemas.
Sí, son contracciones. Y sí, tienen un nombre muy raro. En primer lugar hay que decir que no son contracciones de parto y que comenzaréis a sentirlas en torno al final del segundo trimestre, siendo más frecuentes e intensas conforme avance el embarazo, hasta que finalmente se sustituyan por las de parto.
En la mayoría de los casos, lo que sentiréis será que el abdomen se pone duro durante un corto periodo de tiempo y, después, se ablanda de nuevo. Son comunes en todas las mujeres y se sienten con más o menos intensidad según la etapa del embarazo en la que nos encontremos. Se tratan de unas contracciones que nuestro cuerpo realiza para preparar el útero antes del parto.
Otro punto a tener en cuenta para diferenciarlas con las de parto, es que no tienen un patrón de tiempo. Es decir, que se puede producir una cada 1 minuto, otra cada 6, cada 15, cada 3 horas,… En el caso de las contracciones de parto, sí siguen un mismo patrón, y no solo eso, si no que el patrón de tiempo se irá acortando conforme se acerque más el momento de que nazca nuestro bebé.












